
¿Para qué quieres a una top si puedes tener una súper modelo?
Por Julio César Orozco Heredia
EL mundo del modelaje vuelve a estar en el ojo público debido a la serie de realities shows en los que se busca a la nueva “Top Model”, en especial en nuestro país donde una gris y aburrida Elsa Benítez trata de encontrar una nueva modelito de entre un grupo de niñitas con cara de desnutrición que son aconsejadas por una serie de “expertos” con serios problemas de concepción corporal y una visión extremadamente limitada del mundo de la moda. Pero éste no es el punto central de este escrito sino de festejar uno de los más grandes momentos en la moda y eso es nada más y nada menos que el regreso de las Súper Modelos a la escena de la moda.
El fenómeno de las Súper Modelos surgió a inicios de los 90’s cuando un grupo de jóvenes acapararon las campañas y las pasarelas marcando un hito en la vida del modelaje: la siempre sensual Cindy Crawford, la camaleónica Linda Evangelista, la bella y tierna Christy Turlington, la fuerte Claudia Schiffer, la diva Naomi Campbell y la rockstar Kate Moss.
Estas mujeres revolucionaron la moda y la concepción de la belleza femenina ya que contaban con cuerpos atléticos, llenos de curvas, torneados y con un estilo de vida saludable que se reflejaba en las pasarelas y en la publicidad de las marcas, con excepción de Moss que es considerada la gran causante de la reducción de peso en las modelos y el uso de drogas. Pero desgraciadamente estas mujeres dejaron o limitaron sus apariciones en la vida de la moda para preocuparse por sus vidas personales o las causas benéficas que defendían, como evitar el uso de pieles y ayudar a la hambruna en África, y dieron paso a la inundación de niñas flacas y desnutridas que inundaron las portadas de las revistas.
El cambio generacional fue notorio y llevó a la industria de la moda a reducir tallas, a llevar a las modelos y a las personas a perder peso de manera alarmante y modificar los estatutos de belleza sociales. El mundo de la moda se limitaba a mujeres cuadradas, sin busto y sin caderas, con un tono de piel grisáceo y con una falta de fuerza y personalidad. Lamentablemente esta imagen corporal afecto a la sociedad y llevo a que los desórdenes alimenticios y la reducción de tallas se convirtieran en un problema de salud pública.
Pero dicen que lo bueno jamás se va, simplemente evoluciona y es momento de que estas Súper Modelos retomen el lugar que les corresponde: con campañas como la nueva imagen de perfumes de D&G y el regreso a las pasarelas de Turlington, Schiffer y Evangelista la moda retoma los estándares de belleza saludables. Este momento es crucial para la industria de la moda, es el instante en el que puede reivindicarse y convertirse en una industria socialmente responsable.
Espero que la moda sepa readaptarse a este fenómeno, que las tallas vuelvan a llenar cuerpos normales y saludables, que nuestra sociedad logre concebir que la talla 0 o X1 son poco naturales y poco atractivas. Es momento de que las mujeres vuelvan a apreciar los cuerpos con caderas y busto. Total, ¿para qué buscar ser una top model muriendo de hambre pudiendo ser una Súper Modelo con un cuerpo y un estilo de vida saludable?





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